Bajo el cielo, azul en algunas ocasiones, gris en muchas otras, discurre el río con sus aguas cantarinas en pequeñas cascadas. La vida brota en cada rincón: flores, frutos silvestres, animales pequeños o grandes que pacíficamente sestean…
Esta tierra prodigiosa despierta admiración en cada uno de sus múltiples paisajes, donde la vida brota con aparente facilidad y por insignificante que cada pequeño animal o planta parezca, es un eslabón irreemplazable de la cadena de la vida.
Ni plantas ni animales son nuestros subordinados, ni nuestros iguales ni nuestros hermanos, son otras especies, como nosotros habitantes del planeta. Permitámosles vivir.
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